Venezuela: oficialismo y exlegisladores opositores acuerdan renovar en totalidad el Tribunal Supremo

Marco Quiñones, líder del partido Voluntad Popular, desde la izquierda; la expresidenta de la Asamblea Nacional de la oposición, Dinorah Figuera; el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Pedro Infante, posan para una foto durante la inauguración de una nueva ronda de conversaciones políticas en Caracas, Venezuela, el jueves 6 de agosto de 2026. (Foto AP/Pedro Mattey)

Marco Quiñones, líder del partido Voluntad Popular, desde la izquierda; la expresidenta de la Asamblea Nacional de la oposición, Dinorah Figuera; el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Pedro Infante, posan para una foto durante la inauguración de una nueva ronda de conversaciones políticas en Caracas, Venezuela, el jueves 6 de agosto de 2026. (Foto AP/Pedro Mattey)

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CARACAS (AP) — Después de cinco sesiones desarrolladas bajo un absoluto hermetismo, el primer ciclo de conversaciones formales entre delegaciones de la Asamblea Nacional de Venezuela y exlegisladores de la oposición finalizó el miércoles con dos acuerdos, incluido uno para dar comienzo a un proceso que contribuya a la transformación del cuestionado sistema judicial del país.

El proceso estará enfocado en la reforma de la ley del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), entre otras, en renovar y ampliar el comité de postulaciones para la designación de todos los magistrados del máximo tribunal, así como conformar un consejo de revisión de credenciales y requisitos de los postulados al TSJ para evitar irregularidades en la designación de los magistrados, dijeron los delegados en un comunicado conjunto al final del encuentro.

Los adversarios del ahora fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) y de su sucesor, el ahora depuesto presidente Nicolas Maduro (2013-2026), repetidamente han acusado al oficialismo de designar con su abrumadora mayoría a los magistrados entre sus aliados para asegurarse el control del máximo tribunal, que en los últimos 27 años se ha convertido en un actor decisivo en la trama política venezolana con una gran cantidad de sentencias desfavorables a los críticos de los gobiernos socialistas.

El oficialismo, por su parte, ha dicho que los nombramientos de magistrados principales y suplentes se hicieron bajo “estricto cumplimiento” de las leyes.

El primer encuentro se instaló casi siete semanas después de una reunión en Caracas entre el influyente presidente del Legislativo, Jorge Rodríguez —hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez—, y la exdiputada Dinorah Figuera, quien regresó entonces brevemente al país luego de casi ocho años en el exilio.

Washington fue el principal impulsor de los diálogos sobre una agenda para fortalecer la democracia y restituir derechos fundamentales tras casi tres décadas de gobiernos socialistas.

Los miembros de la actual Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, y un grupo de exlegisladores opositores que en su momento intentaron destituir a Maduro también acordaron concentrar esfuerzos para promover “la recuperación de activos de reserva internacional” depositados en el Banco de Inglaterra para atender a las víctimas de los dos poderosos sismos que azotaron Venezuela el pasado 24 de junio y que dejaron al menos 6.300 fallecidos y unos 17.900 ciudadanos sin viviendas por el colapso de 190 edificios.

Las conversaciones tuvieron como sede un lujoso hotel del este de Caracas.

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Pese al fracaso de los cuatro anteriores procesos de diálogo entre 2017 y 2024 realizados todos fuera del país, muchos venezolanos consideran que esta vez sería posible lograr acuerdos mínimos que permitan estabilizar y mejorar la situación de Venezuela en buena medida por la inédita situación política tras la destitución de Maduro, quien otrora acudió a los diálogos ejerciendo un control férreo del poder, y la influencia estadounidense en el gobierno de la presidenta en funciones.

El presidente Donald Trump ha procurado trabajar estrechamente con la mandataria encargada para estabilizar Venezuela tras la salida de Maduro y abrir el país a la inversión de Estados Unidos. La gobernante venezolana, por su parte, ha enviado numerosas señales de cooperación y acercamiento entre la Casa Blanca y su administración.

La influencia de Estados Unidos se profundizó en los últimos meses luego del levantamiento de sanciones contra la presidenta, a quien Trump ha reconocido como la única jefa de Estado de Venezuela. Eso ha allanado el camino para restablecer vínculos con bancos occidentales y obrar con mayor libertad con inversionistas estadounidenses que buscan acceder a las reservas de petróleo venezolanas, las mayores del mundo.

El Departamento de Estado estadounidense ha celebrado los diálogos en Caracas destacando que “representan una oportunidad única”, según indicó en un comunicado la semana pasada. Expresó que Washington “mantiene su compromiso de apoyar este proceso liderado por Venezuela, que desempeña un papel fundamental en el plan de tres fases del Presidente para lograr la estabilización, la recuperación económica, la reconciliación política y una transición pacífica”.