El plan de vacunas de Trump implicaría desafíos financieros y logísticos sin precedentes
El presidente estadounidense Donald Trump, junto al secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr.,sostiene una imagen tomada de su cuenta en Truth Social, durante la firma de una orden ejecutiva sobre vacunación, el lunes 10 de agosto de 2026, in en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington. (AP Foto/Jacquelyn Martin)
WASHIGTON (AP) — Expertos en salud pública condenaron rápidamente una orden ejecutiva del presidente Donald Trump destinada a trastocar las vacunaciones infantiles en Estados Unidos, pero los mayores obstáculos podrían ser los desafíos financieros y logísticos sin precedentes que se le impondría a padres, proveedores de salud y fabricantes de medicamentos.
El anuncio del presidente republicano el lunes pide separar las vacunas combinadas —incluida la vacuna triple contra el sarampión, las paperas y la rubéola, conocida por las siglas en inglés MMR— en inyecciones por separado. La orden indica que las citas para esa y otras vacunaciones deberían espaciarse siempre que sea posible.
Para lograrlo, los fabricantes de medicamentos tendrían que reactivar una serie de vacunas individuales que no se comercializan por separado en Estados Unidos desde hace décadas. También tendrían que construir nuevas plantas de fabricación capaces de producir millones de dosis de vacunas adicionales a las que el país utiliza actualmente.
Para los padres, desagrupar la vacuna MMR y espaciar las inyecciones significaría volver al consultorio médico muchas más veces de lo que hoy se necesita. Esas citas también podrían sobrecargar a los pediatras que suelen administrar las vacunas, al tiempo que elevarían los costos asociados a jeringas y otros suministros médicos.
Estudios en Estados Unidos y otros países han demostrado que las vacunas combinadas aumentan la probabilidad de que los niños estén plenamente protegidos contra enfermedades infecciosas antes de comenzar la escuela.
Los expertos en salud afirman que no existe una base científica para cambiar de rumbo.
“Hacemos cosas que son menos convenientes y más caras si hay una buena razón para hacerlo”, señaló la doctora Anna Durbin, de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins. No hay una buena justificación para esto. Creo que es una política de salud pública muy mala”.
El plan de Trump exigiría una reestructuración de la fabricación de vacunas
Bajo la orden ejecutiva de Trump, se instruye a funcionarios federales a elaborar en un plazo de 90 días planes para dividir la vacuna MMR y espaciar otras vacunas.
Pero científicos farmacéuticos y exreguladores sostienen que esos cambios probablemente llevarían años y requeriría que los fabricantes gasten decenas de millones de dólares en nuevos estudios e instalaciones de producción.
Actualmente no existen vacunas individuales en Estados Unidos para el sarampión, las paperas o la rubéola. Todas las vacunas aprobadas para esos virus por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) son vacunas combinadas. Ese enfoque de tres en uno ha sido el estándar en Estados Unidos desde la década de 1970.
El doctor Jesse Goodman, exjefe de vacunas de la FDA, explicó que las empresas tendrían que realizar grandes estudios que demostraran que las nuevas vacunas individuales producen en los niños respuestas que refuercen el sistema inmunitario similares a las versiones actuales.
Las compañías también tendrían que demostrar la seguridad de nuevas instalaciones y procedimientos de fabricación, dado que las vacunas individuales contra el sarampión no se han producido de forma generalizada en Estados Unidos desde hace casi medio siglo.
“La pregunta es cuánto ha cambiado desde entonces y qué tan cómodas estarán la FDA y las empresas basándose en esas comparaciones”, señaló Goodman, quien ahora es profesor en la Universidad de Georgetown.
Según expertos del sector, diseñar, construir y obtener la aprobación federal para nuevas plantas de vacunas suele tomar alrededor de cinco años.
Además, Goodman indicó que la FDA tendría que revisar y autorizar cada vacuna desagrupada por separado, un proceso sin precedentes.
“Creo que no hay ningún ejemplo comparable de eliminar medidas de salud pública enormemente eficaces que protegen a los bebés sin una razón científica documentada”, afirmó.
Las vacunas individuales contra el sarampión y enfermedades relacionadas tienden a utilizarse en países de menores ingresos que no pueden costear la vacuna MMR. Merck, GSK y el puñado de otras empresas que suministran vacunas infantiles en Estados Unidos solo fabrican la vacuna combinada.
En comunicados separados, Merck y GSK afirmaron que respaldan la inocuidad y la eficacia de sus productos. Ninguna abordó planes para desagrupar sus vacunas.
En un comunicado enviado por correo electrónico, Merck indicó que “hasta la fecha, no se ha publicado evidencia científica que muestre algún beneficio de separar la vacuna combinada MMR en tres vacunas individuales”.
Los padres tendrían que hacer muchos más viajes al médico
La vacuna MMR se administra actualmente en dos dosis: la primera al año de edad y la segunda después de los 4 años. Dividir la vacuna en sus tres componentes separados significaría seis visitas al consultorio. Espaciar otras vacunas contra la tos ferina y otras enfermedades infecciosas podría multiplicar aún más el número de visitas.
A medida que aumenta el número de visitas, es más probable que los padres falten a las citas o dejen de programarlas, según Durbin.
“Va a ser menos conveniente, más caro y habrá menos personas vacunándose”, expresó.
Desde el año pasado, Trump ha manifestado repetidamente su preocupación por la cantidad de vacunaciones que reciben los niños en Estados Unidos y ha instado al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., a reducir el número. Kennedy y otros funcionarios han señalado a países más pequeños, como Dinamarca, que recomiendan ligeramente menos vacunas que Estados Unidos.
Pero desagrupar las vacunas combinadas hará que los niños reciban muchas más inyecciones individuales que otras naciones comparables, observa Durbin.
El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, dijo que los esfuerzos del gobierno de Trump respecto a la vacuna MMR “les darán a los padres más opciones sobre el momento y la frecuencia para sus hijos, lo que en última instancia aumentará las tasas de vacunación para las tres enfermedades”.
La orden sobre vacunas no es legalmente vinculante
A pesar del carácter inédito de la orden de Trump, algunos expertos dudan de que derive en cambios significativos.
Ni la Casa Blanca ni la FDA pueden obligar a los fabricantes a desarrollar y solicitar la aprobación de nuevas vacunas. Y, desde una perspectiva empresarial, las compañías tienen pocos incentivos para desarrollar versiones individuales de vacunas que ya venden en presentaciones combinadas.
El doctor Paul Offit, investigador de vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia y exasesor del gobierno, comentó: “Estarían compitiendo contra sí mismos, y no hay razón para hacerlo”.
Aunque la orden de Trump pide más investigación y recomendaciones federales, solo los gobiernos estatales tienen la autoridad legal para exigir vacunaciones a los escolares. La orden simplemente aconseja a los estados considerar la actualización de sus leyes para reflejar el enfoque del gobierno de Trump.
“Creo que los estados van a ignorar esto”, sostuvo Offit. “Creo que, en definitiva, no necesitamos recurrir a Donald Trump para recibir consejos médicos”.
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Mary Conlon en Nueva York contribuyó a este informe.
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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y de la Fundación Robert Wood Johnson. La AP es la única responsable de todo el contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

