Hanói es sujeto de una modernización a fondo que afecta radicalmente la vida de sus habitantes
Hanói es sujeto de una modernización a fondo que afecta radicalmente la vida de sus habitantes
HANÓI, Vietnam (AP) — El ruido está por todas partes en Hanói: el estruendo de los martillos hidráulicos, el rugido de las excavadoras, el crujido de los ladrillos y el hormigón al ser demolidos.
A medida que Vietnam busca alcanzar un crecimiento económico de dos dígitos, su capital persigue una visión ultramoderna para los próximos 100 años. Tan sólo en la primera mitad de 2026, Hanói destinó 2.400 millones de dólares a despejar terrenos para casi 1.500 proyectos y transformar así a una de las capitales habitadas de manera continua más antiguas del mundo.
Las autoridades dicen que la renovación incluye sistemas de control de inundaciones y medidas para reducir la contaminación del aire, a medida que Hanói se adapta a los fenómenos meteorológicos extremos causados por el cambio climático. Vietnam se encuentra entre las naciones más vulnerables, y sufre tifones frecuentes e intensos, inundaciones y calor extremo. Además, la capital a menudo se ve envuelta en una densa capa de esmog y figura entre las ciudades más contaminadas del mundo.
Pero la promesa de progreso conlleva un costo: la pérdida de hogares, de medios de vida y de lugares conocidos, a la vez que el polvo de las demoliciones se extiende por los barrios y se acumula en tejados, árboles y los pocos edificios que aún permanecen en pie.
Nguyen Thi Nhan solía vender fruta desde su casa, que tenía una superficie de 300 metros cuadrados (3.230 pies cuadrados) y estaba junto a la vía pública. La vivienda fue demolida para dar paso a una calle. Aún no recibe indemnización por la pérdida, y ahora debe alquilar una casa para su familia y sus padres.
“Sólo nos queda esperar. No sé dónde nos reasentarán”, expresó.
El auge de la construcción conlleva riesgos
Grandes vallas publicitarias exhiben imágenes impresionantes de torres relucientes de acero y cristal en distritos empresariales e industriales nuevos, así como amplios bulevares, parques y paseos junto al agua. Los planes contemplan la demolición de villas coloniales, de las tradicionales casas estrechas con local comercial, y de edificios de baja altura densamente agrupados.
La ciudad contará con nuevas avenidas, puentes y conexiones de transporte hacia los aeropuertos y las provincias vecinas.
El proyecto central es una remodelación valorada en 28.000 millones de dólares a lo largo de ambas orillas del río Rojo —cuyas aguas son ricas en sedimentos— que atraviesa la ciudad. Abarcará 11.400 hectáreas (28.170 acres) —una superficie mayor que la del centro de París— e incluirá nuevas avenidas, parques y distritos urbanos, al igual que sistemas de drenaje y otras medidas de control de inundaciones, cruciales para contener los anegamientos crónicos.
Un complejo deportivo olímpico de 35.200 millones de dólares, respaldado por Vingroup, la empresa más grande de Vietnam, tendrá uno de los estadios de fútbol más grandes del mundo, con forma de tambor y capacidad para 135.000 espectadores, la construcción más importante del complejo.
Las autoridades también planean una importante reforma del transporte, diseñada para transformar la forma en que crece Hanói y reducir la presión sobre el centro histórico de la ciudad mediante la creación de múltiples nodos de transporte.
Esta infraestructura moderna es vital para los empeños de Vietnam por atraer inversión extranjera y crear nuevas oportunidades para los residentes y las empresas, expuso Nguyen Khac Giang, académico visitante del Instituto ISEAS-Yusof Ishak, de Singapur. No obstante, advirtió que el auge de la construcción también conlleva el riesgo de desviar capital de las industrias de alta tecnología que Vietnam desea desarrollar. Y, además, podría elevar los precios de los bienes raíces y dejar a los bancos expuestos a créditos incobrables si el mercado se debilita.
Los precios de los apartamentos y de los terrenos han aumentado drásticamente, lo que ha causado que la vivienda en las ciudades más grandes del país sea inasequible para muchos. Por otra parte, numerosas desarrolladoras inmobiliarias están fuertemente endeudadas, con niveles de deuda superiores a los de sus homólogas en países como Indonesia y Filipinas, según un informe de S&P Global de 2025.
El sector inmobiliario representa aproximadamente el 3,5% del PIB de Vietnam, pero supone aproximadamente una cuarta parte de los préstamos bancarios.
“Hay enormes oportunidades económicas que surgen de estos proyectos, pero al mismo tiempo, existen riesgos que deben tenerse en cuenta”, agregó Giang.
La transformación de Hanói genera temores sobre lo que podría perderse
Mientras Hanói se apresura a renovarse, sus residentes enfrentan las consecuencias de lo que esto significa para sus comunidades y los recuerdos que quedan atrás.
Pequeños cambios en las calles de Hanói pueden suponer grandes perturbaciones para quienes dependen de ellas, a medida que desaparecen letreros y toldos que durante mucho tiempo han formado parte de la vida urbana.
Desde noviembre, una campaña de control en toda la ciudad ha despejado las aceras de vehículos mal estacionados, vendedores ambulantes y ocupaciones comerciales no autorizadas. Por las tardes, furgonetas policiales recorren el centro histórico y con altavoces recuerdan a los vendedores que retiren los taburetes de plástico de colores brillantes que invaden las aceras.
Thuy, una vendedora de sopa de fideos de arroz con carne de res que sólo proporcionó su nombre de pila, dijo que las cuatro mesas y sus respectivos taburetes situados frente a su local le permitían atender a cuatro clientes más cada hora aproximadamente. Ahora ya no puede hacerlo y apenas logra salir adelante. “Mis ganancias ya eran escasas de por sí”, puntualizó.
En una inusual muestra de disidencia pública, los residentes de la comunidad de Bac Cau, situada a orillas del río Rojo, colgaron pancartas “implorando” a las autoridades municipales que permitieran a miles de familias permanecer en sus hogares.
Los habitantes temen que los proyectos viales terminen por causar que su comunidad desaparezca.
“Queremos seguir viviendo aquí. Llevamos generaciones en este lugar”, dijo Van, una vecina que sólo dio su nombre de pila debido a que le preocupa que vaya a tener problemas con las autoridades por alzar la voz.
Persisten las dudas sobre cómo se realiza la reconstrucción
Hanói ha establecido normas de indemnización y reasentamiento por los terrenos adquiridos para los proyectos de reurbanización, los cuales implican compensar por las estructuras dañadas, los costos de reubicación y el apoyo a las familias que deben trasladar tumbas.
Sin embargo, algunos residentes dijeron que aún no reciben ninguna indemnización, y expresaron incertidumbre sobre dónde vivirán o qué les depara el futuro.
El desafío no es la modernización en sí, sino su ritmo tan acelerado y la falta de consultas a los residentes y a los expertos, dijo Giang. Sería mejor, expuso, encontrar formas de preservar la historia, la cultura callejera y los medios de vida durante el proceso de reconstrucción de la ciudad.
Beijing, por ejemplo, derribó la mayor parte de sus murallas centenarias en la década de 1960 para dar paso a su primera línea de metro y a lo que es hoy un anillo vial importante.
Iniciativas similares de reurbanización en China y otras ciudades asiáticas han provocado conflictos, ya que los residentes fueron reubicados a zonas periféricas que a menudo carecían de servicios básicos, con lo que desintegraron comunidades arraigadas desde hacía mucho tiempo.
“Una vez que nos alejamos de la historia de la ciudad, resulta muy difícil revertir la situación o dar marcha atrás”, manifestó Giang.
A diferencia de las dos últimas décadas, caracterizadas por una expansión hacia el exterior mediante nuevas zonas urbanas, la reconstrucción actual de Hanói se centra en transformar la ciudad ya existente, explicó Linh Nguyen, analista principal de Control Risks, una empresa de seguridad e inteligencia estratégica global.
Esto significa reurbanizar barrios existentes y reubicar instituciones, lo cual es una tarea mucho más compleja debido a que involucra a los residentes, los derechos de propiedad y las indemnizaciones. El desafío clave es la ejecución, particularmente en lo relativo a la adquisición de terrenos, el reasentamiento y la coordinación entre los distintos organismos gubernamentales. También está en juego la capacidad del Estado vietnamita —cada vez más centralizado— para llevar a cabo proyectos que fueron planificados desde hace décadas, pero que nunca se materializaron.
“Los últimos 20 años se centraron en construir una Hanói más grande. Los próximos 20 años se centrarán en reconstruir la Hanói que ya existe. Ese es un desafío fundamentalmente diferente”, apuntó.
———-
La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe el apoyo económico de varias fundaciones privadas. La AP es la única responsable de todo el contenido. Encuentre los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de patrocinadores y las áreas de cobertura financiadas en AP.org.


