México apuesta por explotar gas natural no convencional para reducir dependencia de EEUU
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — México anunció el miércoles que aspira a explotar sus yacimientos de gas natural no convencionales, donde se extrae el hidrocarburo mediante la polémica técnica de la fracturación hidráulica o “fracking”, con el fin de reducir su dependencia energética del exterior, ya que importa el 75% del gas que consume y lo hace mayoritariamente de Estados Unidos.
Al hacer el anuncio, la presidenta Claudia Sheinbaum —una científica experta en temas de cambio climático— enfatizó la importancia de lograr soberanía energética en contextos mundiales tan volátiles como el actual y dijo que se buscará extraer gas “de una manera sustentable”, disminuyendo “al máximo” su impacto.
“Todo el gas que importamos viene de un tipo de explotación que tiene impactos ambientales” y está “a 100 metros de la frontera” mexicana, recordó la mandataria sin pronunciar en ningún momento la palabra “fracking” y en alusión a los proyectos de Texas.
Académicos y activistas no creen que sea posible extraer gas con fracturación hidráulica sin daños al ambiente.
“No hay tal cosa como fracking ecológico”, afirmó Miriam Grunstein, consultora experta en energía.
Recordó que esta técnica requiere el uso intensivo de agua y en los lugares donde supuestamente están los yacimientos (los estados fronterizos de Coahuila y Nuevo León) el agua es escasa y que la perforación de pozos produce daños en el terreno.
Sheinbaum dijo que un equipo del gobierno viajó a Estados Unidos y a Canadá buscando nuevas tecnologías y ahora un comité técnico trabajará durante dos meses para ver si es factible usar técnicas menos dañinas, por ejemplo sin químicos y con agua no potable, y determinar cuál sería su costo.
Alejandra Jiménez, activista de la Alianza Mexicana contra el Fracking, indicó que Estados Unidos ya intentó utilizar agua tratada pero los costos eran muy altos y conllevaba un deterioro acelelerado de la infraestructura. Dijo que otro problema preocupante son las fugas de gas por roturas en las tuberías que pueden contaminar los mantos freáticos. Afirmó desconocer que haya productos no tóxicos que se puedan usar.
“Va a ser muy interesante ver cuál es la la bibliografía y la ciencia que nos muestran”, agregó. “El grupo de científicos que deberíamos de tener en México no debería de ser para explorar las posibilidades de un fracking sustentable, sino ... las formas de salir de los combustibles fósiles”.
La científica que se comprometió con las renovables
Desde que llegó al poder en octubre de 2024, Sheinbaum se comprometió a impulsar las energías renovables y en alguna ocasión se pronunció contra el “fracking”, una práctica muy criticada por su predecesor y mentor, Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, ha mantenido un férreo apoyo a la energética estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) porque, según aseguró el miércoles, México no puede prescindir del petróleo ni de otros combustibles fósiles.
El gobierno asegura que mantendrá el desarrollo de las energías renovables que ahora representan el 24% del total generado para que supongan el 38% en 2030, en lugar del 45% del que habló al principio.
Pero la prioridad ahora es reducir la dependencia energética exterior en tiempos convulsos y evitar situaciones como la vivida en Europa ante el desabasto del gas ruso durante la guerra de Ucrania o la provocada por la actual guerra en Oriente Medio.
“¿Qué ponemos en el centro? La soberanía... el desarrollo para nuestro país”, dijo Sheinbaum. “Tenemos una buena relación con el gobierno de Estados Unidos y tenemos garantizados los contratos de gas natural de importación pero es una decisión responsable aumentar nuestra soberanía energética”, agregó. “¿Se requiere más gas? Sí. ¿Se puede sustituir todo el gas? Difícilmente”.
México es el mayor comprador de gas estadounidense del mundo. En los últimos quince años el país latinoamericano ha multiplicado su dependencia del exterior, en parte porque su principal yacimiento está sobreexplotado y su gas muy contaminado con nitrógeno, con lo que es muy costoso explotarlo.
El año pasado se batieron récords al gastar 9.100 millones de pies cúbicos al día, de los cuales 6.800 fueron importados. La mayor parte se usa para generación eléctrica y el gobierno prevé que necesitará un 30% más para 2030.
La propuesta de Sheinbaum, que sin duda generará polémica, llega después de una oleada de proyectos que tenían como objetivo ampliar la infraestructura existente para importar más gas natural de Estados Unidos y satisfacer la demanda interna de electricidad, y para reexportar parte de ese gas hacia los mercados asiáticos y europeos. Los ambientalistas denunciaron que esta estrategia alejaba a México de sus compromisos climáticos.
Más allá de los cuestionamientos medioambientales, Grunstein tampoco consideró que la apuesta por el “fracking” bajaría la dependencia de México del gas estadounidense.
“Aun cuando hubiera ‘fracking’ y aun cuando fuera exitoso, tendríamos que construir gasoductos para que el gas llegara a los centros de consumo y eso puede tardar muchos años”, dijo. “Cómo eso va a reducir las importaciones a corto, medio o largo plazo es un enigma para mí”.



