Sanitarios protestan por impagos, lo que interrumpe la respuesta al ébola, que supera 1.800 muertos
Trabajadores sanitarios en el epicentro del brote de ébola protestas por el impago de sus salarios ante la oficina del gobernador de la región de Ituri, en el este de República Democrática del Congo, el 6 de agosto de 2026. (AP Foto/Constant Same Bagalwa)
BUNIA, República Democrática del Congo (AP) — Decenas de sanitarios que trabajan en el epicentro del brote de ébola de más rápido crecimiento registrado nunca protestaron el jueves para exigir el pago de sus salarios, abandonando varias instalaciones médicas aunque los trabajadores humanitarios advierten que la enfermedad se sigue propagando a un ritmo alarmante.
Los casos confirmados en el brote alcanzaron los 3.973, incluyendo 1.801 decesos, hasta el martes, de acuerdo con los datos del gobierno publicados el jueves. Es el segundo brote de ébola más grande jamás registrado, por detrás del brote de África Occidental de 2014-2016 que tuvo más de 28.000 casos y dejó más de 11.000 fallecidos.
Los trabajadores protestaban en la oficina del gobernador en Bunia, la capital de la provincia de Ituri, que concentra casi el 90% de los casos de ébola del país. Son el último grupo en abandonar sus puestos desde el inicio de las protestas por los problemas en los pagos hace unas semanas.
El personal sanitario, entre los que hay enfermeras que brindan atención crítica a pacientes con ébola, manifestaron que no han recibido salarios ni bonificaciones por su labor en la lucha contra la enfermedad desde que se declaró el brote a mediados de mayo en una de las zonas más remotas y vulnerables del país, devastada por el conflicto rebelde.
“Con esta forma de gestionar las cosas, el ébola no terminará en esta provincia. Pedimos a las autoridades que se involucren a todos los niveles para que se encuentre rápido una solución”, dijo Edouige Makosi, una de las manifestantes.
En el pasado, funcionarios han achacado a problemas logísticos los retrasos en los pagos. Las autoridades congoleñas no respondieron a una solicitud de comentarios el jueves.
Las condiciones precarias de los trabajadores de primera línea ha sido un motivo clave de preocupación durante el brote. Aparte de los problemas con los pagos, muchos sanitarios e instalaciones han sido atacados por rebeldes y turbas enfurecidas.
Durante su visita a República Democrática del Congo el miércoles, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, instó a las autoridades a priorizar la atención y el apoyo a los responsables de la respuesta.
La organización médica humanitaria Médicos Sin Fronteras dijo esta semana que el brote aún se está “propagando a un ritmo alarmante y sin precedentes” y que la respuesta, que se ha ido ampliando con más medidas, “todavía no está llegando a las comunidades con la rapidez suficiente para romper las cadenas de transmisión”.
Los datos del gobierno muestran que 674 pacientes se encuentran actualmente en aislamiento, la mayoría de ellos en Ituri.
Al menos el 75% de los contactos están siendo rastreados tras su exposición a pacientes, de acuerdo con los datos. A las autoridades les preocupa que el 60-70% de los nuevos casos provienen de fuera de esos contactos, y en su mayoría de localidades remotas donde el conflicto rebelde y los movimientos relacionados con la minería están limitando el acceso.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
